El Hombre del Ventilador, de William Kotzwinkle

(The Fan Man)
Ed. Tusquets, col. La Flauta Mágica
Barcelona, 1988 [1974]

Les traigo hoy una joya inclasificable, insólita y única. Los amigos de Tusquets hicieron un gran trabajo al intentar resumir esta novela, tan poco resumible, de modo que les cedo la palabra: "Esta es la historia de Horse Badorties, una creación única en la narrativa contemporánea. Las aventuras de Horse Badorties, personaje despistado y lunático donde los haya, músico genial y mesiánico, son muchas y algo locas: cuando no está atrapado en cabinas telefónicas haciendo llamadas a Alaska que pueden durar toda la noche, busca un autocar de colegio usado para escapar con todos sus bienes, que consisten sobre todo en periódicos viejos y latas de conservas. Lo único que lo mantiene íntegro, que impide su desmoronamiento caótico en un mundo para él siempre más demencial, es la tarea que se ha impuesto: que el mundo entero cante música polifónica. Horse Badorties es una rara avis, de esas con las que uno no se cruza más de una vez en mil años".
No diré que sólo exista una novela tal cada mil años, pero sí que no sólo es una historia original y divertida, sino también tierna y maravillosa. Horse Badorties es un desclasado, un excéntrico, un loco, pero su mundo interior y cómo se enfrenta con él no pueden menos que provocarnos afecto:
"Siento que me voy a desmayar, tío. Demasiado esfuerso en el empleo del precioso contenido de mis energías dentro de este abrigo de veintitrés kilos. Si no como algo me desmayaré. Sal de este parque, tío, vete DEPRISA a una tienda y consigue una botella de piña colada sin alcohol. Como general de cuatro estrellas de las Fuerzas de Liberación de Puerto Rico, tío, el COmandante Cateto tiene derecho a una botella diaria.
Pero antes será mejor que haga un alto en el drugstore, tío, para comprar un libro de astrología correspondiente a este mes y así enterarme de lo que me está ocurriendo.
Porque algo tiene que estar ocurriendo, tío.
─Qué está ocurriendo, tío.
Dejo cincuenta centavos sobre el mostrador del drugstore y salgo con mi auténtica carta astral de Aries para Horse Badorties en el día de hoy, veamos:
Amenaza de caos en un
orden confuso y embrollado.
Otro día normalito de Horse Badorties. Estoy confundido y embrollado, sin saber adónde voy. Más me valdrá rebobinar el magnetofón, tío, para ver adónde voy. Porque ahora mismo estoy en una esquina, yendo a ningún sitio.
Rueditas de magnetofón girando. Pulso el botón de on y oigo: "A cenar a Chinatown, tío. Está en El Plan".
─Correcto, tío, entendido.
Ahora Horse Badorties está plenamente orientado."

Hay cierto método en su locura, decía Shakespeare. No sé si hay método en la locura de Horse Badorties, pero sí mérito en William Kotzwinkle.

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